¿Dónde comer en Buenos Aires?

 

El elegante sushi japonés atrae y la cocina gourmet seduce, pero nada se le parece tanto a la buena comida casera, jugosa y rica como lo simple y abundante a la carta, que incluso se pueda compartir entre varios. Rememora a infancia y respira aire de campo y mar, también a abuelos inmigrantes. Será por eso que, entre los lugares para comer en Buenos Aires, la cocina española triunfa tanto sobre otras propuestas y nunca pasa de moda.

Considerada entre las mejores gastronomías del mundo, nuestro restaurante histórico es prueba de ello: encontrará pasión y dedicación por la cultura gallega y sus ingredientes más típicos del recetario ibérico, en un solo lugar al mejor estilo bodegón familiar.

El propósito es uno: ser lo más fieles posibles al estilo gallego y hacer tributo a la calidad de los productos con la que nos destacamos y somos considerados por muchas generaciones, un orgullo que nos motiva a seguir creciendo.

Cuando pasa el mediodía o se asoma la noche, acá se viene a comer copioso y rico, se disfrutan los aromas, los sabores y se acompañan con una buena copa de vino argentino en medio de una charla tranquila que no sabe mucho de relojes.

 

El valor de la gastronomía española

Si algo identifica a los españoles es el aprecio por el buen comer, y cualquiera que haya pasado alguna vez por sus mesas lo recomienda y reivindica, nade se va con hambre de un restaurante gallego. La comida española lleva consigo una vasta influencia de tradiciones, climas y paisajes de las más diversas comunidades ibéricas gracias a las que se nutre y potencia: la cultura norteña, la mediterránea y la árabe, y, para asombro de varios, se halla entre las dietas más saludables a pesar de su primera impresión calórica. Fiambres típicos como el jamón crudo, el noble aceite de oliva y una feudal presencia de la comida de mar distinguen todo apetito y dejan al paladar más sofisticado con ganas de más.

Lo ideal es comenzar probando las entradas y tapas: los mejillones a la parmesana, las rabas y la tortilla única, para seguir con la verdadera paella, el risotto, los cocidos, el pulpo a la gallega, y más. Su carta de vinos es otra joya única que acompaña, tan amplia y acorde a la carta, como sus etiquetas gloriosas que se lucen junto a la comida de mar, pescados o carnes clásicas y de cerdo que los clientes elijan.

 En cada rincón de este preciado espacio clásico porteño, se pueden palpar sus costumbres más típicas y degustar los platos dulces y salados estrella más característicos de España, prácticamente como realizar un viaje imaginario a tierra gallega sin moverse de casa, tal vez como hicieron aquellos primeros descubridores en su llegada a América, que trajeron tanto de esta deliciosa cocina.

Casi como un elemento de identidad, comer en Buenos Aires es mucho más que elegir un plato. Miles de viajeros, vecinos y turistas privilegian el sabor y cariño con el que se hacen los platos típicos. Una parada sin excusas para los amantes del recorrido por sus callecitas y el sentarse a una buena mesa para evocar y degustar sus saberes. Allí, es cuando los restaurantes regados por la descendencia o venidos directamente del Viejo Continente ganan terreno y se asientan en la tradición favorita porteña como si se tratara de volver al nido.

 Es que comer bien va más allá de presentar una mesa bonita o ambientar a la moda, va en esos pequeños detalles que no se ven tanto, pero que engrandecen, y en la solidez de la oferta. En ese sentir de los cocineros por la gastronomía como algo personal, la forma más auténtica de que los platos se sirvan con ese amor que siempre hace querer volver.

Ahí es donde Restaurante Lalin se luce y se diferencia, los años son experiencia, pero no lo son todo, la entrega sí. Eso nos lleva a ser uno de las pocas cocinas españolas consagradas en el arraigo porteño cotidiano para seguir viniendo todos los días, con una excelente relación precio-calidad. Uno de esos tesoros que aún quedan, y que merecen volver a descubrirse con los sentidos.