Dónde comer empanada gallega en Buenos Aires

Si tiene ganas de comer la mejor empanada gallega de la ciudad, el paso obligado es por la esquina tradicional de nuestro Restaurante Lalin, el verdadero sabor español en la ciudad.

La empanada es arte en estado puro, que mezcla dos platos en uno y simboliza uno de los clásicos indiscutidos de la cocina española, de lo más popular y adorada; una verdadera delicia rendidora que se sirve como aperitivo o primer plato de entrada frío, también en época de semana santa, donde es el infaltable de todo menú. Nada lejana a las tradiciones argentinas, donde empanar es culto adorado, en otro formato.

Nada de tapa pascualina, su mejor carta de presentación es su masa, tan o más rica que el propio relleno acuerdan algunos. Su liviandad, textura suave, jugosidad y su delicada cáscara de pan creada a partir de auténtica masa de trigo o maíz en algunas zonas costeras, aceite del propio sofrito, levadura y sal, que, junto al relleno (compagno) con base de azafrán, aceite, pimentón dulce y mucha cebolla, admite carne, mariscos, atún, pulpo, mejillones, pescado y más ingredientes que deseen ponerse, y se reconoce a simple vista como verdadero manjar original de aquellos pagos, más si va pintada con el toque dorado de huevo.

Origen de la empanada gallega

Hablar de su origen es remontarse a muchos siglos antes. Si bien en diversos lugares se acostumbra a empanar y rellenar, por lo que probablemente varios países compartan la costumbre y no sea algo puramente autóctono, en la cultura ibérica existía ya de un poco antes. Se cree que fueron las influencias árabes en la península las que habrían arraigado la costumbre, ya que elaboraban empanadillas rellenas muy similares. Años siguientes, precisamente en Galicia, se volvió popular el plato allá por el siglo VII en tiempos de pueblos godos, en un inicio como disco de pan acompañante de guisos, con la que se evitaba que se enfríe o salga y luego, como auténtica empanada con identidad propia.

El propio arte gallego de la época lo consagra así, y una imagen vale más que mil palabras, aunque hay varias. La empanada clásica de mil rellenos distintos y la comunidad autónoma española se unen a través de los siglos en una obra artística excelsa, tan representativa como vigente. El escultor Maestro Mateo reflejó la trascendencia de este alimento en el Pórtico de la Gloria de la Catedral romántica de Santiago de Compostela.

Luego los conquistadores la traerían a América. Lo cierto es que en el aquí y ahora, la empanada gallega, afianzada como plato imprescindible de la cocina española, se muestra como culto de cualquier tertulia entre amigos argentinos y visitantes. Y, prácticamente, no hay restaurante gallego con acento porteño que no tenga este alimento universal al alcance de una mesa.

En Lalin tenemos comida maravillosa, conoce más, exquisitas empanadas gallegas para que usted viva el gusto por la tradición ibérica y se luzca agasajando su encuentro con este símbolo representativo.